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Afinador de Bandurria

Doce cuerdas en seis órdenes dobles, afinadas por cuartas de Sol♯3 a La5. Cada orden son dos cuerdas al unísono: la aguja te coloca la altura y el oído remata el par, que es donde de verdad se gana o se pierde el sonido de una rondalla.

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Doce cuerdas, seis órdenes, todo por cuartas

La bandurria lleva doce cuerdas en seis órdenes dobles, afinados Sol♯3–Do♯4–Fa♯4–Si4–Mi5–La5 del sexto orden al primero — 207,65; 277,18; 369,99; 493,88; 659,26 y 880,00 Hz. Cada orden son dos cuerdas al unísono: aquí no hay octavas escondidas, a diferencia de lo que ocurre en el charango o en el tres.

Lo que sí tiene de particular es la regularidad. Cada orden está exactamente una cuarta justa por encima del anterior, sin la tercera mayor que la guitarra mete entre su tercera y su segunda cuerda. Eso convierte a la bandurria en un instrumento mucho más predecible de lo que parece: una posición que funciona entre dos órdenes funciona igual entre cualquier otro par, sin excepciones que memorizar.

El primer orden remata en La5, 880 Hz: el doble de frecuencia del La sobre el que se calibra cualquier afinador, y el doble otra vez del que da un diapasón. De ahí sale la facilidad con que una bandurria se impone sobre el resto de una rondalla.

PruébaloTonos de referencia para bandurria

La primera pestaña son los seis órdenes de la bandurria. La segunda es el laúd español, con las mismas notas exactamente una octava más abajo — útil si afinas los dos instrumentos en el mismo atril.

El par al unísono es donde se gana el sonido

Con doce cuerdas y seis alturas, la mitad del trabajo de afinar una bandurria no es acertar la nota: es casar las dos cuerdas de cada orden. Y ahí el mostrador te lleva sólo hasta cierto punto.

Dos cuerdas pueden marcar las dos centradas y seguir batiendo entre ellas de forma perfectamente audible, porque unos pocos cents caben dentro de la tolerancia de la aguja y no caben en el aire. El remate es siempre de oído: toca el par junto y ajusta hasta que el temblor se aplane hasta desaparecer. En los órdenes agudos, donde las cuerdas son finas y la afinación se mueve más, ése es el paso que separa una rondalla que suena limpia de una que suena borrosa.

OrdenNotaCifradoFrecuenciaCuerda
1.º (×2)LaA5880,00 Hzlisa
2.º (×2)MiE5659,26 Hzlisa
3.er (×2)SiB4493,88 Hzentorchada
4.º (×2)Fa♯F#4369,99 Hzentorchada
5.º (×2)Do♯C#4277,18 Hzentorchada
6.º (×2)Sol♯G#3207,65 Hzentorchada

Las bandurrias modernas suelen montar los dos primeros órdenes lisos y los cuatro últimos entorchados. Es un dato útil al encordar: si te sobra una cuerda lisa y te falta una entorchada, has metido una donde no iba.

Cómo afinarla

  1. Apaga siempre una cuerda del orden que estés afinando. Un dedo apoyado en la compañera basta. Con las dos sonando, el detector persigue un promedio que no existe.
  2. Empieza por el primer orden, La5. Es la referencia más clara y el orden que más se mueve, así que conviene fijarlo pronto y volver a él al final.
  3. Baja orden por orden: Mi5, Si4, Fa♯4, Do♯4, Sol♯3. Cada uno una cuarta por debajo del anterior. Comprueba el número de octava, sobre todo en los agudos: A5 y A4 se ven igual en una pantalla que sólo muestra la letra.
  4. Casa cada par de oído antes de pasar al siguiente. Aguja primero, oído después. Un orden que bate contamina todo lo que toques encima de él.
  5. Da una segunda vuelta completa. Doce cuerdas sobre una caja pequeña suman mucha tensión, y el conjunto se reacomoda mientras afinas: lo primero se desafina al terminar lo último.

Bandurria y laúd, en el mismo atril

El laúd español lleva exactamente la misma afinación una octava más abajo: Sol♯2–Do♯3–Fa♯3–Si3–Mi4–La4. Misma digitación, mismos papeles, otro registro — por eso en una rondalla los dos instrumentos se reparten las voces sin que nadie tenga que aprender un sistema nuevo.

Para afinar los dos seguidos hay una comprobación cómoda: el primer orden del laúd es La4, 440 Hz, y el primer orden de la bandurria es La5, 880 Hz — exactamente el doble. Toca los dos juntos y escucha la octava; si ondula, uno de los dos está fuera aunque las agujas dijeran lo contrario por separado.

Temperamento igual y lo que la aguja no ve

El mostrador mide en temperamento igual, que es lo correcto aquí: los trastes de la bandurria están cortados con esa misma retícula, así que órdenes al aire y notas pisadas concuerdan.

Lo que no ve es lo que pasa entre las dos cuerdas de un orden, ni lo que hace tu mano izquierda. La bandurria tiene escala corta y trastes muy juntos, y apretar de más detrás del traste estira la cuerda lo suficiente para subir la altura de forma perceptible — sobre todo en los primeros trastes. Si todos los órdenes al aire marcan centrados y las posiciones siguen sonando altas, mira la presión de la mano y la acción antes que las clavijas. Nuestra guía sobre los cents (en inglés) pone números a esas diferencias.

Preguntas frecuentes

¿Los órdenes de la bandurria van al unísono o en octavas?

Al unísono, los seis. Cada orden son dos cuerdas afinadas exactamente a la misma altura, sin ninguna octava escondida — a diferencia del charango, del tres cubano o del guitarrón, donde algún par sí está octavado. Eso simplifica la afinación en un sentido: sólo hay seis alturas que acertar. Y la complica en otro: con doce cuerdas al unísono, cualquier par mal casado se oye enseguida como un temblor sucio, y eso no lo arregla la aguja, lo arregla el oído.

¿Cuál es la diferencia entre la bandurria y el laúd español?

El registro. Los dos tienen doce cuerdas en seis órdenes dobles y los dos se afinan por cuartas con las mismas notas — Sol♯, Do♯, Fa♯, Si, Mi, La —, pero el laúd suena una octava por debajo: Sol♯2–Do♯3–Fa♯3–Si3–Mi4–La4 frente a Sol♯3–Do♯4–Fa♯4–Si4–Mi5–La5. El laúd tiene además el mástil más largo y la caja mayor, que es lo que le permite llegar ahí abajo. La digitación es idéntica, así que quien toca uno puede pasar al otro sin aprender nada nuevo.

¿Por qué está afinada por cuartas y no como una guitarra?

Porque no hay ninguna razón para meter la tercera mayor que la guitarra coloca entre su tercera y su segunda cuerda. Esa tercera existe en la guitarra para que las posiciones de acorde queden cómodas con seis cuerdas y cuatro dedos; la bandurria es un instrumento de púa pensado para la melodía y el trémolo, no para agarrar acordes de seis notas. Afinada íntegramente por cuartas, todas las posiciones y escalas se repiten igual entre cualquier par de órdenes, sin excepciones que memorizar.

¿Sirve un afinador de guitarra para la bandurria?

Uno cromático sí; un preajuste de guitarra no. El preajuste espera Mi–La–Re–Sol–Si–Mi y va a arrastrar cada lectura hacia la cuerda de guitarra más cercana, lo que en un instrumento afinado en Sol♯–Do♯–Fa♯–Si–Mi–La es una fuente constante de confusión. Un mostrador cromático nombra lo que oye, con la octava, que es exactamente lo que hace falta — y la octava importa, porque el primer orden está en La5 y es fácil confundirlo con el La4 de un afinador calibrado.

Mis cuerdas nuevas no aguantan la afinación. ¿Es normal?

Sí, durante los primeros días. Doce cuerdas nuevas de acero se asientan a la vez sobre una caja pequeña, y hasta que la tensión total se estabiliza el instrumento entero se mueve: afinas el sexto orden y el primero se ha ido. Afina, toca un rato, vuelve a afinar y repite durante varias sesiones. Si pasada una semana sigue cayendo un solo orden mientras el resto aguanta, mira esa clavija y su ranura en la cejuela antes que la cuerda.

¿Prefieres el dial a pantalla completa?

El mismo afinador funciona a pantalla completa — cómodo en un atril, y recuerda tus ajustes.

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